El 11 de Mayo fue mi cumpleaños. Lo festejé con mis amigos y mi hermano, en un copado Bar, tranquilo, llamado Salsi puedes, al lado de Los Naranjos. Nunca creí que eso iba a pasar, pero fue así: un cumpleaños internacional. Entre amigas de la infancia, amigas de la vida, y compañeros de facultad, hubo un grupo nuevo de amigos. Entre ellos dos alemanes: Matthias Adler y Sandra Brender, estudiantes de intercambio que llegaron a estas tierras a estudiar, y a llevarse un puñado de buenos amigos, y espero que para siempre.


